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La 206 Brigada Mixta en Cartagena

A las 11 de la noche del sábado 4 de marzo de 1939, la mayoría de los jefes militares de la base y guarnición de Cartagena se declaran opuestos al Gobierno del doctor Negrín e inician la toma del control de todas las unidades e instalaciones. Encabezan la sublevación Fernando Oliva, jefe de Estado Mayor de la base, Gerardo Armentia y Arturo Espa, Jefe y segundo jefe del regimiento de artillería de costa, Norberto Morell, jefe del Arsenal; Vicente Ramírez, jefe de Estado Mayor Mixto... Previamente, han intentado que el general de Ingenieros Carlos Bernal, jefe de la Base, encabece la sublevación; al no tener resultado, Vicente Ramírez toma el mando, a la espera de encontrar alguien más cualificado, de mayor graduación o de prestigio. El sargento Calixto Molina hace de enlace entre los militares y los civiles (falangistas, franquistas o ambas cosas a la vez y revueltas), trabajo que tiene encomendado desde semanas antes, desde que muchos "desilusionados" y muchos "realistas" van socavando el espíritu de resistencia con la argumentación de que hay que acabar pronto con la guerra fratricida. Las figuras más destacadas, de entre los civiles, son Antonio Bermejo, médico odontólogo; Antonio Ramos Carratalá, director de la Caja de Ahorros; José Sánchez Rosique, etc. Todos ellos se encuentran, en el momento de la rebelión, en la cárcel local, a donde han ido a parar una vez conocidas sus actividades antirrepublicanas. La flota republicana, fondeada en el puerto, está al mando del almirante habilitado Miguel Buiza, y conserva una parte muy importante de las unidades navales con que se contaba al principio de la guerra. Pero Buiza hace tiempo que piensa en desentenderse de la guerra y sigue con atención los movimientos de los casadistas y anti-Negrín. El día 27 de febrero, el jefe de Gobierno había citado en la base aérea de Los Llanos a todos los jefes militares para conocer su opinión sobre la evolución de la guerra; asistía Buiza y, desde entonces, no ha dejado de estar pendiente de la actitud de los militares partidarios de finalizar la guerra. De hecho, el día 2 de marzo, el Almirante reunió a los jefes de los buques a su mando y les puso al corriente de lo que se gestaba. «No habría otro Cavite», parecía ser la consigna entre gran parte de la oficialidad y la marinería. Buiza se consideró libre de actuar «en conciencia» cuando, desde la Agrupación de Ejércitos, le informaron que el movimiento anti-Negrín no cuajaba.

El detonante inmediato de la sublevación surgió cuando Negrín, que estaba perfectamente al corriente de lo que se entretejía en Cartagena, nombró para sustituir al general Bernal al Teniente Coronel Francisco Galán, comunista, a quien se le ordenó tomara posesión inmediata de su destino, con la ayuda de la 206 Brigada, muy curtida en el combate, que mandaba Artermio Precioso. El nombramiento fue considerado como un «golpe comunista» y como gesto inamistoso. Los militares intrigantes decidieron no aceptar a Galán, y cuando llegó a Cartagena fue detenido. La evolución de los acontecimientos en la ciudad, que cayó prácticamente entera en manos de los insurrectos, y las instrucciones insistentes del mismo Negrín, en el sentido de evitar cuanta sangre se pudiese, hicieron que Galán negociara y aceptara dimitir, a su vez, mientras Precioso iniciaba su tenaza sobre los cuarteles y baterías sublevadas.

Al mediodía del 5 de marzo, las dudas se disiparon sobre la Flota y Buiza ordenó la salida de la rada. Galán iba a bordo, después de un forcejeo dramático entre Bruno Alonso, comisario socialista de la Flota, y los oficiales que retenían a Galán. Tras una última vacilación en alta mar, los buques republicanos se internaron en aguas de África, yendo a parar, por instrucción de las autoridades francesas, a la base de Bizerta. Los sublevados recurrieron al general retirado Rafael Barrionuevo como jefe de la insurrección, y éste inició desde el primer momento un diálogo radiotelegráfico ininterrumpido con el Cuartel General de Franco en Burgos, hasta caer en manos de la 206 Brigada. Gerardo Armentia, republicano de convicción, comprobó pronto cómo la revuelta no era simplemente «pacifista», sino que se enmarcaba en un ámbito netamente nacionalista y franquista. Después de saber que muchos de los que la habían empujado resultaban franquistas, acusó claramente la decepción y murió enfrentándose con los primeros combatientes de la 206 Brigada que entraron en el Parque de Artillería. Con esta excepción, ninguno de los otros jefes militares o de los cabecillas civiles acabó malamente.

Del lado franquista, pronto se organizó una operación de desembarco, con las noticias excesivamente optimistas que recibían de Barrionuevo. Según se acercaban los buques nacionalistas a las aguas de Cartagena, para desembarcar en la ensenada próxima de Portman o si se terciaba, entrar en la ciudad desde los propios muelles interiores, las baterías que llenan las alturas circundantes iban pasando a control de las fuerzas republicanas. El «Canarias» no osó acercarse demasiado, pero el mercante «Castillo de Olite», que actuó incomprensiblemente, fue echado a pique, produciéndose una verdadera mortandad. En tres días escasos Cartagena volvió a poder de la República, cuando ya nada podía modificar el curso de la guerra. La transición a la paz, sin embargo, era ya bastante más difícil.

 

 

 

 






 

3 de marzo

-Nombramiento del coronel Francisco Galán como Jefe de la base naval de Cartagena.
-La 206 Brigada Mixta, situada en Buñol (Valencia), recibe la orden de trasladarse a Cartagena a las órdenes del jefe de la base naval

4 de marzo

-Hacia las 3 de la tarde, encuentro del Coronel Galán y del Mayor Precioso en Murcia. En este encuentro, Galán ordena al jefe y al comisario de la 206 Brigada reunirse con él al anochecer de este mismo día en la base naval.
-Hacia las 9 de la noche el coronel Galán toma posesión, sin resistencia aparente, de su nuevo cargo. Pocas horas después es detenido por los sublevados.
-Hacia las once de la noche, una patrulta de la guarnición sublevada en Cartagena, detiene a la salida de la base naval al jefe y al comisario de la 206 Brigada. Cuando los conducían al cuartelillo de Los Dolores, el jefe de esta unidad logra escapar.

5 de marzo

-Hacia las 8 de la mañana el jefe de la 206 Brigada toma contacto con sus fuerzas, que han llegado en camiones desde Buñol y que han sido tiroteadas por los insurrectos de Cartagena.
-A media mañana la flota republicana abandona el puerto de Cartagena, llevando en uno de sus barcos al coronel Galán. La flota sale a alta mar, y después toma rumbo a Bizerta.
-Hacia las 10 de la mañana, las unidades de la 206 Brigada, con ayuda de los tanques llega­dos de la escuela de Archena, inician su ataque contra los sublevados.
-Hacia las 4 de la tarde, el Batallón 821, mandado por el comandante González Regalado, toma el castillo de Galeras y las alturas al Sur de Cartagena, donde está emplazada la batería de costa La Parajola.
-Al final de la jornada, toda la ciudad, excepto la base naval, el castillo de la Concepción, el parque de artillería y el arsenal, están en poder de las fuerzas atacantes.
-A las 12 de la noche, el coronel Casado anuncia por radio Madrid su sublevación contra el gobierno Negrín y la constitución para sustituirlo de un Consejo Nacional de Defensa.

6 de marzo

A media mañana, Negrín y sus ministros abandonan España desde el aeródromo de Monóvar.
-Durante el día son dominadas las alturas donde están instaladas las baterías de costa Aguilones, Cabo Tiñoso, La Chapa y Cenizas. Cae también el castillo de San Julián.
-Primero, el arsenal, y después, el parque de artillería, son asaltados por los batallones de la 206 Brigada, apoyados por los tanques de Archena.

7 de marzo

-Hacia las 11 de la mañana, un disparo de la batería La Parajola hunde al barco «Castillo de Olite», que transportaba tropas franquistas de desembarco.
-Por la tarde, se rinde la base naval, Último reducto de los sublevados.

 



 

 



Crucero Nacional "Canarias"
Matallana (Guadalajara)
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© La Vaca Libertaria

Barco Castillo de Olite

Cañón Vickers en la bateria de costa La Chapa (Portman).

Vista desde el puesto de telemetria de la batería La Chapa (Portman)
CRONOLOGIA DE LOS HECHOS

Artemio Precioso Ugarte (Hellín, 1916) es Doctor en Macroeconomía. Fué presidente y fundador de Greenpeace España y hoy en día Presidente Honorario de Greenpeace España. Es un verdadero defensor de la libetad y un ecologista activo y convencido.


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